08 marzo 2010
http://www.oralliterature.org/research/collaborations.html
05 junio 2009
Video "Sixto Cabrera: poeta náhuatl"
22 noviembre 2008
28 junio 2008
Revista Iguanazul 5 de venta en...

Casa de Cultura de Juchitán de Zaragoza
Belisario Domínguez s/n esq. Colón, col. Centro CP 70000, Juchitán de Zaragoza, Oaxaca
Tel. (01971) 711 13 51, 711 45 89
Casa del Escritor de Puebla
5 Oriente 201 Centro Histórico, Puebla, Pue.
Tel: (01222) 246.3329
04 junio 2008
Iguanazul 5 en la Casa de Cultura de Juchitán Lidxi Guendabiáani

Delfino Marcial Cerqueda, Cristian Pineda y Yolanda Zamora
15 mayo 2008
16 marzo 2008
Iguanazul 4 Poesía | Cobalto

Celerina Patricia Sánchez Santiago (Tuún Ñuu Savi/mixteca)
na ndachikogo
nuu tu’un tsavii
tono ta kandi savi
kunugo tsanu yata tono saanso
ña nchikavana nuu nchika
kue nana ñaa savi
ri meekwi nchi nde’e
ñu’ùn vikoyo’o
ta kue na’an saanso
ri anua kue ña saanso tsio
Recordar
retornar
en la palabra
sólo un instante
tejido de sueños milenarios
guardado en los senos
maternos de las mujeres de lluvia
que han engendrado
esta tierra de nubes
en amaneceres legendarios
de amor ancestral
Iguanazul 4 Añilería | Teatro

(fragmento)
Imagen de Gustavo Mora
Sinopsis: Un pueblo en las faldas del volcán vive una intensa sequía. Hace cuatro meses que se murió el tiempero y no se sabe de nadie a quien éste haya dejado su cargo. La crisis en el pueblo aumenta cuando Gertrudis, la hija del tiempero, y que es una mujer poco apreciada en el pueblo por no tener hijos y haberse casado con un buen partido, revela al pueblo que es ella la encargada de continuar la tradición y hacer llover.
Acto IV
Gertrudis se encuentra en el valle, se prepara para hacer las invocaciones a Ehécatl, dios del viento, y a Tláloc, dios de la lluvia, para que llegue el agua. Toda la primera parte en una especie de ritual ceremonial.
(Gertrudis silba en un caracol).
Gertrudis: Aquí estoy, oh, Ehécatl, soy la mujer que dicen que soy; soy quien sueño las milpas creciendo y así es que te llamo, con mi voz de lluvia, de hermana del agua; no soy más que tu aliada, tu ama y servidora. Ven viento y trae el aviso, trae a la nube que reviente de gorda y moje la tierra, aquí estoy Ehécatl; reconoce mi voz que desde ahora te manda y obedece, señor del viento Sur, del viento Norte, del viento Este, del viento Oeste.
Ayudantes de Ehécatl: Viento Sur, viento Norte, viento Este, viento Oeste.
(Gertrudis saca una mazorca vestida y la pone en la tierra, ofreciéndola).
Gertrudis: Aquí estoy madre, y tal vez no te entienda porque no tengo hijos, pero sé de la fuerza de la vida, de la planta que se obstina en crecer, de las raíces hondas de la milpa que se anidan en tu vientre, das vida, pues sin ti nada pasa. Eres madre, eres creadora, a ti mi voz.
Tierra montaña, tierra valle, tierra monte, tierra milpa.
Chantil de tierra: Tierra montaña, tierra valle, tierra monte, tierra milpa.
(Gertrudis ofrece sus manos en modo ritual).
Gertrudis: Aquí estoy Tláloc, sueño mi sueño en él me hablas, y es ahora que reconozco tu llamado; soy hija del agua y a ella me entrego, permite que la tome en mis manos y la lleve a la siembra del campesino. Dame tu confianza, que mi voz de mujer se ha templado y sabe los tonos del maíz que crece. Soy flor, soy piedra, soy caña, soy luna, soy el sueño que me tocó soñar, no tengo miedo, soy agua dios de la lluvia, soy tu hermana, soy tu hija, soy la nieta de los antiguos, soy aliada, soy cómplice, soy mujer y en mi voz corre el agua para mojar al maíz tierno, bienvenida el agua, bienvenido el trueno, que la vida quiere contar su historia.
(Gertrudis comienza a adquirir ciertos rasgos animales y continúa su rito. Las viejas uno y dos llegan y observan, escondidas).
Gertrudis: Soy venado, soy coyote, soy águila, soy gusano, soy mujer.
Tlaloque dos: Soy serpiente.
Gertrudis: Soy nahual.
(Gertrudis baila convertida en venado. En segundo plano, se oyen las voces de los tlaloques, mismos que junto con los chantiles se irán incorporando al rito poco a poco, en una especie de danza).
Tlaloques: Nehuatl mazatl, nehuatl coyotl, nehuatl cuautli, nuehatl coatl, nehuatl nahuali. (Se repite).
(Viejas uno y dos se van corriendo).
(En este momento del rito Gertrudis danza. La noche se acerca, se escuchan truenos que anuncian lluvia pero ésta sigue sin aparecer).
Gertrudis: Dioses del antes y el ahora: Tláloc, Nanahuantzin, Ome Tochtli, Quetzalcóalt, Tezcatlipoca, Xochipilli, dios del maíz tierno; los invoco, en momento de trueno y lluvia, de vida que sólo quiere ser vida. ¡Huitztlampa, nictlampa, tonatihu icayacan, kan calaqui tonatihu¡ (¡Sur, Norte, Este, Oeste!) ¡Nican inin calli! (Ésta es la casa), In teoyo tetl (la piedra sagrada), in ixtlahuac kanin, techtlatictemic tlactipac, (el valle donde se sueña el viento), ihuan ipiltzin tleyolle (se sueña a la tierra, y a su hijo el maíz).
(El pueblo llega con antorchas, las viejas uno y dos van al frente de éste).
Vieja uno: Calla bruja, que en este pueblo no queremos el mal.
Vieja dos: Ser seca es castigo de Dios, por eso quieres vengarte de todos nosotros. Aquí sólo eras bien vista por ser la hija del tiempero, pero ahora más que nunca eres maldecida.
Vieja uno: ¡Hay que quemar a la seca!
Vieja dos: La seca que se cree tiempera.
Vieja uno: La seca, bruja.
Chano: Las mujeres son frías; no saben de lluvia, ni de tierra; los secretos de la tierra nos pertenecen a los hombres
Hombre: Si no puedes engendrar un hijo, mucho menos llamar a la lluvia. ¡Bruja! Traes la maldición al pueblo, por tu culpa no llueve, haces conjuros para que no crezca nada en la milpa, como no crece en el interior de tu vientre.
Chano: ¡Maldita seas Gertrudis!
Todos: ¡Maldita!
(Aparece Esteban sudoroso con la bolsa de la comida que le había llevado Gertrudis, se acerca a Gertrudis y tira la bolsa al suelo).
Esteban: ¡Gertrudis, qué has hecho!
Gertrudis: No hecho nada más que soñar mi sueño Esteban. Soy la tiempera y todos interrumpen mi trabajo.
Esteban: ¡Tú no puedes ser tiempera Gertrudis, eres mujer fría!
Gertrudis: Puedo ser todo lo que sueño, y en mi sueño el agua viene, y está fresca, y moja todo, y puedo dar vida. Soy lo que sueño, soy tiempera, el agua quiere venir, pero las dudas del pueblo la detienen, se han olvidado del origen, y yo no se los voy a decir, que el agua y la piedra canten, y que la milpa se vuelva tortilla. Volver, Esteban, volver, siempre hay que volver al principio del camino...
Vieja uno: Tu mujer es bruja, Esteban, será mejor que nos dejes terminar lo que comenzamos.
Esteban: Pide perdón, Gertrudis, por favor, que te van a matar, están locos.
Gertrudis: No puedo pedir perdón, sólo cumplo el servicio que tengo en la tierra. Esteban, yo no nací para criar hijos, pero sí para asegurar el alimento de los otros. Ya te pedí mucho tiempo perdón por eso, ya estoy cansada de que quieran que sea lo que no soy…tiempera, eso soy y si no me apoyas en esto tampoco, no importa.
Esteban: ¡Gertrudis!
Gertrudis: ¡Déjenme en paz!
(Gertrudis se aleja de ellos y continúa su ritual).
Iguanazul 4

Editorial
Imagen de Gustavo Mora
En el segundo número de la revista decidimos abrir la vertiente hacia las lenguas maternas, cuya fecha conmemorativa era oportuna a la publicación, al considerarlas expresión y reflejo de distintas percepciones del universo. Así, nos volcamos hacia la riqueza de las más de 62 lenguas indígenas de nuestro país, entre ellas el zapoteco/diixazá, el totonaco/tutunakuj, el náhuatl/nahu, el zoque, el otomí/hñahñú, el huichol/wirrárica y el mixteco/ñuu savi.
En realidad, más que una temática se convirtió en un surco por el cual hemos caminado a la par de los artistas indígenas quienes han sabido guiarnos con sus experiencias y su visión del mundo. En este tiempo nos adentramos en las diferentes maneras de concebir la vida, el agua, los ciclos y la propia muerte; una verdadera búsqueda por el caracol de sus oficios legados desde los tiempos de los cuales no hay memoria.
Al conocer a diversos creadores y advertir esa otra poética del arte que se une a nuestra actualidad, decidimos hacer una pequeña labor para que sus palabras e imágenes vuelen.
Hoy, en este transcurrir de los meses, tenemos una certeza: que los pueblos primarios de México enriquecen nuestra cultura, de tal manera que al desaparecer su lenguaje se perpetra una pérdida de nosotros mismos, como en el siglo XVI con el mayor genocidio de la historia humana debido a la Conquista de América.
En realidad esta labor no es de un Las Casas, Sahagún o Durán, porque la pretensión es ceder el espacio al autor; que su obra aparezca en el ámbito artístico a la par de los hablantes de otras lenguas; que se ejerza ese principio de alteridad: “El conocimiento de uno mismo pasa por el conocimiento del otro”.
Iguanazul espera ansiosa una nueva época para adentrarnos más a la cosmogonía indígena, de nuestra raíz, y agradece a quienes la han difundido en su entorno.
Iguanazul 2 Poesía | Cobalto

Zok te soki
Rubén De Leo Martínez
tsojtpamø y tø’pamø jama
tsyajkpa kyosantøjk jama’is
soki’is kyosantøjkse
popo’ajkuy
na’m kyotokoyupø sønkøy
ka’pa antunkøsi
sønpa
‘yukakøsi tsyømpa tyøjk
sawa’omo jin pyate tyuk
tsunpamø sønkøy
kopø’nis wyit
jene yu’nyu’npapø
sawa’is sujwitu’pa
tome pøt
tome yomo
mtøjtspik y mse’yupik
n’ijtkopujtpamø
po’nyi
japa’pa
kisintøjkomo nø’kømøpø soki
po’pama nø
motnumø a’nøpya
sawa’is wyane
wo’tyajupø sokise
mityaju ya’ajkata’mpø
wøpø nøkø’mo
wo’myaju ejtsyajpapø
yø’ki susyajpa te kapesustøjk
yø’ki susyajpa te kapetam
yø’ki ejtspa tsyaluka møjatsa’køsi
tsyaluka
tsyaluka’une
ta’nomopø soki
pa’akpø nøkø’mo
msø’nkøy kojtanne’kyaju
Zoc, el caracol
De oriente a poniente
deja su trazo el sol
como rastro de caracol.
Blancura del celaje
luz última
sucumbe en la umbría
resplandor
del molusco.
A lomo carga su casa:
laberinto del aire
por donde asoma el día.
Cuerpo del animal:
extensa blandura
espiral del viento
Casi hombre
Casi mujer
Por tu lengua y pulmón
fluye la vida
lenta
a rastra.
Caracol del río de los sabinos
del agua naciente
suena en tu envoltura
la música del viento.
12 marzo 2008
Iguanazul 2 Poesía | Cobalto

Irma Pineda (zapoteca/diidxazá)
Ruxhale lua’ neza ridi’di’ guiigu’
ribee lú xilase:
Ni guca’ bacheza’ binni huala’dxi’
neza ra bixuuba’ be’ñe’
naca yanna ti neza bidxi.
Ruuna’ ladxidua’ ti nutale nisa guiigu’
xisi guendaruuna’ naxí nga laa
ngué runi ruyubica’ ruaa nisadó’
ra cuezadxí xquendaruxhooñe’ nisaca’
ne güineca’ gunaa benda xtiidxa’ be’ñe’
naduxhu’ ne sicarú pe’
ca be’ñe’ ni bichibi jñaa dxi guca xcuidi
ne gudxite ndaani’ guiigu’ gue’la’ be’ñe’.
Gue’la’ be’ñe’
lugar donde abundan los lagartos
Abro las ventanas al cauce de un río
se asoma la nostalgia:
El que fue manantial de los hombres de la tierra
donde desgranaron los lagartos
hoy es un sendero del desierto.
Llora mi corazón para alimentar al río
pero saladas son las lágrimas que buscan la boca del mar
donde serenar su líquida carrera
y contarle a las sirenas historias de lagartos
fieros y hermosos,
los que asustaron a mi madre niña
quien jugó en el vientre de gue’la’ be’ñe’.
***
Ndaani’ gueela’
Ndaani’ gueela’ canazaya
cuyube’
ti bigu nuu xpiaani’ nua stale iza
ti bigu ni ro yu
ni re’ diti dxi
ni rusianda xilase
ti gusianda ladxidua’ nabé naná
ti gué nisa ruuna bandá’ luguiaya’
ti cué lu gubidxa yuuba’ xtine’
Cuyube’
ti bigu gusiga’de’ naa
laya naduxhu’
lidxi guiiba’
xquendarizá dxi
ne xtuuba’ biaani’ ndaani’ guidxilayú di’
En el vientre de la noche
En el vientre de la noche avanzo
busco
una tortuga sabia cargadora de mil años
una tortuga comedora de tierra
bebedora profunda de los días
curadora de nostalgias
para sanar un alma que me duele tanto
para beber las lágrimas que me derraman las sombras
para asolear esta tristeza mía
Busco
una tortuga que me regale
sus afilados dientes
su casa de hierro
su andar despojado de ira y prisa
y su huella de luz sobre la tierra